jueves, 19 de enero de 2017

Revisación clínica de carneros

El control de todos los carneros se debe hacer en pre-servicio, aproximadamente treinta días antes del servicio otoñal. En la inspección se tendrá que descartar los animales que no se encuentren en condiciones adecuadas para afrontar el servicio.
Para hacer una correcta revisación de un carnero, el animal debe colocarse sentado sobre sus cuartos posteriores. En primera instancia corresponde hacer una observación general del animal, es importante realizar una revisión de la situación en la que se encuentra la vista del animal, se pueden detectar lesiones de ojos como “nubes” producto de secuelas de una queratoconjuntivitis.
El paso a seguir es efectuar el boqueo del animal, se pueden detectar animales con imperfecciones mandibulares, que van a ocasionar dificultades para que ese animal se alimente correctamente. El otro aspecto a tener en cuenta es el grado de desgaste dentario, se deben descartar carneros con “poco diente”.
Luego se prosigue a realizar una palpación de los ganglios linfáticos superficiales de arriba hacia abajo, se pueden detectar alteraciones como un aumento de tamaño o una consistencia inadecuada.
Posteriormente se toma la bolsa escrotal, se palpan los testículos y el epidídimo, se verifica el tamaño, forma, temperatura, simetría, color y si existe alguna lesión. A continuación se extrae el pene de la cavidad prepucial, se verifica que no exista ninguna lesión o algún grado de infantilismo, se evalúa el fácil desplazamiento del pene hacia afuera y hacia dentro de la cavidad prepucial.
Corresponde realizar una extracción de sangre y una muestra de semen para efectuar los análisis de laboratorio adecuados, para asegurarse de que el animal esté libre de enfermedades.
Finalmente, la determinación de la condición corporal para un buen servicio y la revisación de los aplomos para una correcta monta, es de gran importancia para no llevarse decepciones al momento de saber los índices de preñez de la majada.        


martes, 22 de noviembre de 2016

Sistemas intensivos de cría ovina

Si nos referimos a los sistemas de producción de cría ovina a pequeña escala en Patagonia, hay que ubicarse geográficamente por lo general en los valles irrigados, en explotaciones ganaderas o mixtas de pequeños y medianos productores familiares.
Como ventajas de la cría ovina intensiva se puede hacer mención a la relativamente baja inversión (en comparación con otras actividades) para comenzar con este tipo de producción, permite diversificar la producción de los establecimientos, facilita tener un mayor control de los animales, preponderando el bienestar animal, detectando trastornos sanitarios y/o nutricionales rápidamente.
Esta actividad tiene como producto principal la producción de corderos y como objetivo producir la mayor cantidad de kilos de carne posible por unidad de superficie. Para que estos sistemas cumplan con los fines mencionados, se debe buscar siempre la eficiencia productiva. 
Es importante tener pasturas implantadas de buena calidad y cubrir los requerimientos nutricionales de la oveja en determinados periodos críticos con concentrados energéticos. En lo posible, la selección de razas proliferas para este tipo de sistemas intensivos es un punto a considerar, buscar precocidad sexual, partos múltiples, buena aptitud materna y ciclos biológicos cortos.
En estos sistemas productivos pastoriles, el manejo nutricional es primordial para minimizar los costos de alimentación, los alimentos concentrados deben ser parte de la dieta en forma estratégica. Suplementar en pre-servicio, en la última etapa de la gestación y al principio de la lactancia demuestra positivos y significativos cambios en los índices reproductivos y productivos de las majadas, así también como suplementar para disminuir las pérdidas de peso invernal.
Por último, la posibilidad de tener un trato más individual con las ovejas, como se mencionó antes, nos permite la detección temprana de problemas sanitarios o nutricionales, menor cantidad de muertes perinatales y un mayor control de predadores.   


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Calidad de los forrajes conservados

En las distintas producciones ganaderas, los forrajes conservados son de gran importancia para la planificación nutricional de estas explotaciones. Se utilizan en condiciones climáticas desfavorables (sequías, anegamientos, etc.) o pueden ser parte de dietas en sistemas intensivos de producción de carne. Si consideramos que la calidad del heno confeccionado nunca será mayor a la del material que le dio origen, es necesario realizar el proceso de henificación a partir de una pastura de calidad.
Algunas pautas a tener en cuenta en la henificación:
Luego de determinar la proporción de cada especie en la pastura, para lograr un heno de alta calidad de materia seca se debe privilegiar el momento de corte de la especie predominante en dicha pastura. El stand general de plantas va a condicionar la productividad (kg MS/ha) de la pastura, la densidad de las mismas tiene que ser óptima para favorecer el proceso de henificación. 
El control de malezas en el lote de la pastura es primordial para lograr heno de buena calidad, además la existencia de malezas condiciona la permanencia de la pastura por la competencia por nutrientes, agua y luz. El control de plagas y enfermedades también debe ser prioritario, si no es tenido en cuenta se ve comprometida la proporción de hojas de las plantas, la mayor concentración de nutrientes se encuentra en las hojas.
El estadio fenológico de la pastura al momento del corte va a condicionar la calidad del heno, si se quiere tener una buena digestibilidad y concentración de proteínas se debe efectuar el corte anticipado a la floración, si se quiere lograr cantidad de forraje el corte de la pastura se ejecuta en estadios fenológicos más avanzados.
Por último, hay pérdidas de calidad del forraje henificado que son derivadas de la maquinaria utilizada en el proceso de confección de los rollos o fardos. Pérdidas de hoja por el tipo de corte y/o el momento de corte de la pastura son frecuentes. El proceso de acondicionado del forraje, el rastrillado, el enrollado o enfardado y el almacenaje también deben ser tenidos en cuenta si queremos calidad de forraje.

Si se quiere realizar una evaluación organoléptica del heno se pueden tener en cuenta características como el estado de madurez del forraje confeccionado, visualizar o no la presencia de hojas y botones florales nos puede dar un parámetro de la calidad del rollo. Asimismo la presencia de malezas, piedras y tierra pueden ser perjudiciales para la ingesta animal. Un buen heno no debe tener mal olor (producto de fermentaciones indeseables) ni desarrollo fúngico visible, tampoco un color que no sea un verde brillante. Procesos de enfardado con alta humedad y temperaturas de almacenaje inadecuadas son causantes de estas características.      


lunes, 17 de octubre de 2016

Algunas gramíneas forrajeras implantadas en Patagonia

Festuca arundinacea (Festuca alta): se caracteriza, en comparación con otras especies, por su gran desarrollo radicular, cualidad morfológica a la que también se le atribuye su aptitud para recuperar la estructura de los suelos. Además tolera suelos mal drenados, que se inundan periódicamente, suelos ácidos o con problemas de sales o ligera alcalinidad. Es una especie plástica en textura de suelos, desde francos a muy arcillosos. Aunque los meristemas de los macollos están ubicados en la base de los mismos, se recomienda utilizarla dejando remanentes (5-10 cm) como en la mayor parte de las gramíneas cespitosas.
Puede ocasionar eventualmente trastornos en los animales que la pastorean cuando está infectada con el endófito Neotyphodium coenophialum, éste le confiere ventajas a la planta pero induce a la síntesis de alcaloides.
Lolium perenne (Ryegrass perenne): es una especie exigente en suelos, es muy sensible a los déficits hídricos estivales, presenta un sistema radicular muy superficial. Tiene un alto crecimiento inicial y presenta una elevada tasa de aparición de hojas. Además de pastoreos frecuentes también tolera pastoreos intensos (remanentes 5-7 cm), presenta una forma de crecimiento “tipo césped”.
Dactylis glomerata (Pasto ovillo): es una especie que tolera el sombreado pero es exigente en suelos, no tolerando inundaciones o mal drenaje durante períodos prolongados, sales o alcalinidad. Se debe utilizar dejando remanentes, porque las reservas carbonadas se ubican en las vainas foliares, además de estar en las bases de macollos y raíces. Es una especie que presenta enfermedades de hoja.
Bromus catharticus (Cebadilla criolla): aunque esta especie es predominantemente anual, se la asocia con especies perennes donde persiste por su alta capacidad de resiembra (presenta dos floraciones y puede panojar aún al ras del suelo). Debe ser utilizada con pastoreos poco intensos (meristemas algo elevados aún al estado vegetativo) y poco frecuentes. Incluso avanzado su estado reproductivo, es una especie que, en comparación con otras, no es rechazada por los animales.
Agropyron elongatum (Agropiro alargado): soporta inundaciones periódicas, con mal drenaje, salinos o alcalinos. Además es muy tolerante a sequias y plástico en cuanto a textura de suelos. Es una especie de lento crecimiento inicial pero largamente perenne una vez implantada. Debe utilizarse con pastoreos poco intensos y poco frecuentes. Es la especie que más tardíamente florece, perdiendo drásticamente la digestibilidad una vez emergidas las inflorescencias.
Los macollos reproductivos permanecen de una temporada a otra por lo que es necesario eliminarlos con desmalezadora hacia fin del verano para permitir un rebrote otoñal libre de material viejo.   


sábado, 1 de octubre de 2016

Engorde a corral de corderos

Esta actividad ganadera ovina intensiva se acostumbra implementar luego del destete, cuando esta categoría animal no tiene el adecuado peso de faena. El cordero es la categoría ovina de mayor aceptación entre los consumidores en el mercado, por poseer mejores características de la canal y calidad de la carne. El confinamiento de corderos se torna una alternativa muy viable en estos últimos años en Patagonia por la situación climática de reiteradas sequias.
En general una ración para un feedlot de corderos tiene tres componentes principales: energía, proteína y fibra. Las opciones energéticas más utilizadas son los granos de maíz o de cebada. En cuanto a la fuente proteica es necesario mencionar que los requerimientos para esta categoría son del orden del 14% al 16% de proteína bruta, esta demanda disminuye con el aumento del peso vivo. Se acostumbra utilizar heno de alfalfa de buena calidad, pellet o expeller de soja y girasol.
También una buena opción es utilizar los alimentos balanceados comerciales, que cubren todas estas demandas nutricionales. Para mantener la actividad ruminal se recomienda un mínimo de fibra del 10%. Por último en la ración es importante añadir un complejo vitamínico. Hay que prestarle atención a la calidad de los alimentos suministrados, esta varía mucho y esto influye sobre los resultados que se pueden obtener. A considerar, es primordial el libre acceso a agua limpia en forma permanente.

Composición nutricional típica de alimentos balanceados para corderos:
Componente
Contenido
Proteína Bruta (PB, mín.)
16%
Fibra Bruta (FB, máx.)
8%
Calcio (Ca)
1,08%
Fósforo (P) total
0,55%
Humedad (máx.)
13%
Energía Metabolizable (EM, mín)
2900 Kcal EM/Kg de MS

La eficiencia de conversión alimenticia (cantidad de alimento consumido necesario para incrementar un kilo de peso vivo) es muy variable (de 4:1 a 7:1 en corderos) y depende de varios factores como condiciones ambientales, raza, biotipo, edad y estado nutricional al inicio del engorde. Es trascendente considerar un adecuado periodo de acostumbramiento a la ración diaria, comenzar con una cantidad aproximada de 200 g/cordero/día y luego aumentarla gradualmente.
Además de todos estos aspectos alimenticios y de manejo animal, en la rentabilidad de este tipo de producción van a influir los costos sanitarios, la mano de obra, el tipo de instalaciones y la compra o no de los animales a engordar.     

Engorde a corral de corderos en el VIRCh