miércoles, 14 de diciembre de 2022

Una mirada al sector ovino

Haciendo un análisis general de la actualidad ovina en nuestra Patagonia sur hay que mencionar un marcado deterioro constante de la actividad en las últimas décadas. Lamentablemente no se ve una tendencia a revertir la problemática tan presente del abandono de campos ganaderos y todo lo que conlleva esto en forma directa y/o indirectamente, zonas de campos vacios también implican pueblos rurales olvidados. 
La baja calidad de vida en el medio rural ha ocasionado una importante migración a las zonas urbanas. Como así además, quitarle ingresos al campo en forma de impuestos en demasía y sistemáticamente ha sido claramente uno de los principales  impedimentos históricos para el óptimo desarrollo de este sector productivo. 
Ya se ha probado con esquemas de compensaciones, retenciones, reembolsos, subsidios, etc. y está a la vista que ninguno de estos mecanismos ha funcionado de forma efectiva; un ejemplo que refleja mi hipótesis es la marcada baja de los stocks ovinos en las provincias patagónicas.   
Hoy en día la mayoría de los establecimientos ovinos que se encuentran en actividad tienen una rentabilidad baja o nula. El avanzado deterioro de los pastizales naturales por sequias recurrentes y/o inadecuado manejo del pastoreo origina campos con baja receptividad animal. 
El pastoreo continuo con bajas cargas, poco planificado y con escases de infraestructura como distribución de agua y apotreramiento solo ha contribuido a la desertificación.
La falta de un plan integral para el manejo racional de las poblaciones de guanacos en toda la región patagónica contribuye a la escasez constante de pasto para la oveja. Las políticas proteccionistas extremas solo generaron una superpoblación de esta especie ocasionando un pastoreo descontrolado, debemos comenzar a visualizar la oportunidad en el guanaco como un significativo recurso económico.   
El control de predadores debe ser más organizado, no solo a nivel predial sino del mismo modo por zonas donde la problemática está desbordada. La utilización masiva y eficiente de perros protectores de ganado debería ser uno de los aspectos principales incluidos en un programa serio de control de especies depredadoras existentes en Patagonia.
Otra problemática recurrente y significativa es el abigeato, los recursos del Estado para combatir este flagelo siempre son escasos. Brindar seguridad plena en los establecimientos ganaderos es primordial para producir más y mejor.   
Hoy en día los planteos ganaderos no pueden ser solamente “laneros” como lo eran los sistemas típicos de ganadería extensiva ovina en la región, hay que producir más carne. Se debe tender a lograr un animal doble propósito, para aumentar los índices de señalada y disminuir las pérdidas por mortandad perinatal. Trabajar eficientemente genética, sanidad, nutrición y manejo de las majadas es la clave para la recuperación de las existencias y va a contribuir para que la ecuación económica cierre mejor.
Procesos productivos que certifiquen el bienestar animal comienzan a tener mayor importancia a la hora de posicionar productos en el mercado internacional. Debemos y es necesario estar abiertos a los cambios de tecnologías que proponen las empresas compradoras de nuestros bienes.         
Este año en particular fue aceptable en cuanto a las precipitaciones ocurridas en la mayoría de las zonas ovinas de Patagonia, pero repoblar campos vacios o sub-ocupados involucra tomar una gran cantidad de riesgos principalmente económicos difíciles de afrontar, pensando en un contexto de incertidumbre importante. Las diversas problemáticas de la actividad son planteadas de forma recurrente, a mi criterio solo falta abordarlas de una mejor manera.           



jueves, 11 de noviembre de 2021

Volvamos a la oveja

Es momento y es necesario plantearnos y afrontar una importante crisis de una de nuestras principales actividades productivas en la provincia. El stock ovino se ha ido reduciendo fuertemente en las últimas décadas, y la recuperación futura se verá muy comprometida si no se planifica y ejecuta de forma eficiente un programa ganadero en conjunto para revertir la delicada situación que sufre esta economía regional. Chubut supo tener 7 millones de cabezas ovinas y hoy solo tiene alrededor de 2 millones, es primordial trazar las posibles causas y potenciales soluciones.
Degradación de los pastizales naturales, agravado por largos periodos de sequia y fenómenos como la ceniza volcánica. Altos costos de producción y un creciente número de establecimientos por debajo del umbral de rentabilidad. Una insuficiente difusión y adopción de las tecnologías disponibles para mejorar la producción, el manejo y la recuperación de los recursos naturales. Un aumento de la cantidad de campos desocupados con consecuencias productivas y sociales aparejadas, con efectos de proliferación de fauna autóctona y depredadores silvestres y asilvestrados y una falta de personal en cantidad y capacidad para los respectivos controles.
Estos aspectos claves claramente han influenciado no solo de forma negativa en el crecimiento y desarrollo de esta actividad en la zona sino también en su subsistencia. Se requiere de un trabajo en conjunto tanto del sector privado como el sector público, de nada sirve tomar iniciativas productivas a gran escala si no se cuenta con el apoyo de las partes intervinientes.
Un manejo integral para buscar la eficiencia productiva de los establecimientos debe ser prioridad. Las principales problemáticas dentro del sector han sido identificadas ya hace varias décadas, ejecutar programas para la recuperación de los pastizales, control de predadores y manejo del guanaco son decisiones productivas que no pueden esperar más en nuestra provincia.
La oportunidad existente y a la vez futura para una mayor comercialización al exterior de carne ovina patagónica resulta promisoria, pero implica estrategias no sólo de mercado sino también del progreso de las existencias ovinas. El mercado internacional actual de lana se encuentra estable y con valores aceptables luego de la pandemia con respecto a los promedios históricos, pero asimismo hay que pensar en una evolución incierta de la demanda mundial de lanas. 
Es una buena alternativa pensar en manejos ovinos semi-intensivos en determinados periodos críticos nutricionales (servicio y parición) e incorporar paulatinamente a los planteles biotipos multipropósito.
Planteos de suplementación estratégica surgen beneficiosos en Patagonia con situaciones como las actuales de extensos ciclos de déficit hídrico. Las interacciones entre las zonas de alta productividad como los valles bajo riego y las zonas de secano con mínimos recursos tienen que tender a ser mayores, pensar conjuntamente las necesidades ayuda a direccionarse a ser más eficientes productivamente.
Para lograr revertir ésta tendencia negativa no sólo hay que esperar promedios de regímenes de precipitaciones más favorables para producir, sino igualmente activar en conjunto y ordenadamente herramientas favorables para el desarrollo ovino. El disponible financiamiento productivo es escaso y en general de dificultoso acceso. La previsibilidad para producir debe ser mayor, impuestos en demasía quitan recursos para invertir, el sector necesita prontamente reglas claras que incentiven a la inversión productiva.      
       


             

miércoles, 1 de abril de 2020

Coronavirus y el agro

En primer lugar hay que hacer referencia a la cuestión sanitaria, esta enfermedad declarada pandemia por la OMS indudablemente está golpeando muy fuerte a la población mundial, y sin haber algún tipo de vacuna o medicamento especifico aún, tampoco sabremos con certeza su duración.
La mayoría de los países han tomado medidas preventivas importantes de aislamiento social, de acuerdo a los distintos gobernantes estas regulaciones son más o menos flexibles siempre anteponiendo la salud por sobre la economía. Indudablemente durante y después del coronavirus el mundo va a cambiar, hay y habrá riesgos sanitarios y asimismo economías destruidas, hay que ser inteligentes y encontrar un punto medio.
En este momento de la pandemia, la mayoría de los mercados mundiales están en baja, hay una menor demanda de productos de todo tipo, caída de exportaciones y claramente economías en riesgo. Solo el tiempo nos dirá de qué forma se van a recuperar de esto, o no, los países. En cuanto a productos del agro hay que prestar atención a las demandas de granos, carnes, cueros, lanas, frutas, etc.           
Hay un sector que no se puede detener, el agro es el encargado de alimentar al mundo, todos los países deben brindar seguridad alimentaria. A las personas les corresponde tener acceso a los alimentos para cubrir sus necesidades nutricionales básicas. Por esta razón, en condiciones restrictivas de circulación de la gente, están exceptuadas las actividades vinculadas con la producción, distribución y comercialización agropecuaria. Todos los eslabones integrantes de la cadena alimentaria tienen que tener un normal funcionamiento, del primero al último. Hago especial hincapié en esto, porque las personas que están fuera del sector agropecuario no tienen porque saberlo, pero es de suma importancia para nuestra sociedad.
El personal rural y de la industria alimenticia debe seguir trabajando, extremando los cuidados para prevenir los contagios, pero hay que asegurar que los alimentos lleguen a nuestros hogares. Existen producciones agropecuarias puntuales como por ejemplo la lechería y los engordes de animales a corral tipo feedlot que requieren de tareas diarias de alimentación y sanidad. También hay que mencionar las actividades de siembra y cosecha de cultivos extensivos y forrajes, y las producciones de frutas y hortalizas.
Por último, es importante resaltar el efecto ambiental positivo que está causando indirectamente esta pandemia. En el mundo, la situación de aislamiento de personas, la disminución de la actividad industrial, el menor tráfico terrestre y aéreo, están provocando, para bien, la recuperación de distintos ecosistemas y la baja emisión de gases efecto invernadero. Hay que tomar nota de esto, y saber cómo afrontar la vuelta al funcionamiento normal de todas las actividades que causan riesgos medioambientales.
Innegablemente estamos afrontando una “guerra” contra esta enfermedad, pero además tenemos que pensar en cómo enfrentar una “postguerra”…


viernes, 25 de octubre de 2019

Parámetros para evaluar la cría bovina


La evaluación física y económica de la ganadería bovina de cría permite saber donde se está parado en la actividad y tomar decisiones a tiempo para mejorar el negocio ganadero.
Es esencial realizar este tipo de análisis dentro de este sistema productivo para efectuar los ajustes necesarios y optimizar el desempeño. Existen indicadores vinculados con la eficiencia reproductiva, productiva y económica del proceso.
Los índices reproductivos hacen referencia a los momentos claves dentro del ciclo de la cría: servicio, parición, señalada y destete.
Porcentaje preñez= (cantidad de vientres preñados/cantidad de vientres entorados) x100
Porcentaje parición= (cantidad de vientres paridos/cantidad de vientres preñados) x100
Porcentaje señalada= (cantidad de terneros señalados/cantidad de terneros nacidos) x100
Porcentaje destete= (cantidad de vientres destetados/cantidad de vientres entorados) x100
Los indicadores productivos reflejan la productividad del sistema ganadero, por lo general expresan la producción de carne en relación a distintos insumos productivos. Un ejemplo de esto es determinar los kilos de carne producidos por la cantidad de hectáreas productivas (kg/ha). Otra alternativa es relacionar la producción de carne por vientre entorado (kg/vientre entorado).
Al hablar de indicadores económicos se pueden utilizar varios métodos para analizar el negocio de la cría. El más común, simple y utilizado es el margen bruto, consiste en determinar la diferencia entre los ingresos anuales de la actividad ganadera y los costos anuales que genera esa actividad. Es necesario tener en cuenta que esta determinación contable tiene en cuenta solo un año productivo y a veces es un periodo de tiempo relativamente corto para sacar conclusiones de esta actividad en particular.
Una alternativa que puede ser más representativa para la cría bovina es diagramar un flujo de fondos, que también como un margen bruto, relaciona la facturación de la actividad y sus costos pero la evaluación se extiende y proyecta a varios años. A partir del flujo de fondos se pueden determinar mediante formulas algunos índices económicos interesantes como la Tasa Interna de Retorno (TIR) que es la rentabilidad promedio anual del proyecto, y además otro indicador que puede ser importante para saber en qué situación se encuentra el negocio y a la vez ayudar a la toma de decisiones es el denominado Valor Actual Neto (VAN).
Como consideraciones finales, entre las variables más importantes que van a influir significativamente en este tipo de producción se pueden mencionar: el precio del alquiler por hectárea, el precio esperado de los terneros, el porcentaje de destete, el precio de las vacas de descarte, los costos de los insumos para la alimentación (rollos, granos, implantación de verdeos y/o pasturas), el porcentaje de mortandad, el precio de los toros de descarte, el porcentaje de machos, los costos de sanidad por vaca.


    

miércoles, 7 de agosto de 2019

Uso agronómico de efluentes porcinos


Consideraciones generales
El efluente porcino está compuesto de heces, orina, alimento desperdiciado, agua de distintos orígenes como de bebida o lavado y otros.
El uso de efluentes porcinos como abono orgánico puede llegar a ser una práctica eficiente, mejorando condiciones propias de los suelos y de los cultivos agrícolas a tratar. Pero si bien estos residuos tratados aportan beneficios al rendimiento de los cultivos como al suelo, no es recomendable su utilización sin ningún tipo de estimación de las necesidades de éstos así como tampoco de las consecuencias ambientales que puede causar el uso inapropiado.
Los efluentes porcinos constituyen un excelente fertilizante biológico para nutrir a cultivos de diversos tipos. El uso agronómico de éstos, permite aportar a los suelos agrícolas una gran cantidad de macronutrientes vegetales que los animales de granja reciben en la ración pero que los absorben en cantidades bajas.
Para una correcta utilización de los residuos orgánicos como abono agrícola es necesario considerar la composición de los mismos, la oferta de nutrientes del suelo y las necesidades de los cultivos a los que aplicaremos estos fertilizantes. 
La composición de los efluentes derivados de la ganadería porcina es similar principalmente en forma cualitativa pero la composición cuantitativa de estos residuos es muy heterogénea. Va a depender de la edad y el tipo de animal, del sistema de manejo, tipo de alimentación y época del año. El cerdo genera purines con una elevada concentración de nutrientes por ser ineficiente en la asimilación.
El Nitrógeno se suele encontrar de tres formas: mineral, generalmente en forma amoniacal. Orgánico-mineral, que es la fracción orgánica mineralizable al año siguiente de la aplicación. Y orgánico, esta fracción aportará a enriquecer la materia orgánica del suelo y se mineralizará lentamente en los años sucesivos a la aplicación.
El Fósforo está contenido principalmente en las partes sólidas de las heces de dos formas: mineral, son fosfatos solubles en agua, es aproximadamente el 80% del Fósforo total y es fácilmente aprovechable por las plantas. Y también se encuentra de forma orgánica, por lo general parte no digerida de los alimentos, esta fracción se mineraliza muy lentamente en el suelo.
El Potasio está contenido principalmente en la orina, encontrándose en forma de sales minerales, su disponibilidad para las plantas es similar a la de un abono mineral.
Otros parámetros que son importantes para caracterizar los efluentes porcinos destinados al uso agronómico son el pH, los sólidos totales, DBO, DQO, el porcentaje de materia seca, la conductividad eléctrica, el porcentaje de materia orgánica y la concentración de micronutrientes.
Una granja moderna de producción porcina intensiva requiere de un sistema de recolección, conducción, tratamiento y almacenamiento de excretas. Así como también una planificación de un sistema de aprovechamiento o utilización de estos residuos orgánicos.