miércoles, 15 de febrero de 2017

Manejo de mallines

Los mallines son zonas bajas con alta humedad, específicas y características de la región patagónica, particularmente reciben agua subterránea por ser suelos cercanos a la napa freática, y también agua superficial. Por estas particularidades tienen una muy buena productividad de pasto en comparación con la estepa.
Los mallines se pueden denominar “dulces” o salinos, siendo los primeros de mayor productividad y calidad forrajera. Los mallines dulces bien manejados pueden llegar a tener una productividad de 4.000 kilos de materia seca por hectárea por año.
La degradación de los mallines en Patagonia está sujeta principalmente al sobrepastoreo, es recomendable planificar con antelación algunas pautas de manejo para no provocar una disminución de la productividad y calidad de este recurso tan importante en esta región.
Para ejecutar un plan de pastoreo primero se debe determinar mediante una apreciación visual el estado general del mallín y sus especies predominantes, su grado de deterioro o no. Luego es de importancia determinar su productividad, mediante la toma de muestras de pasto por corte y posterior secado, para poder establecer la carga animal adecuada. Los mallines dulces pueden llegar a tener una carga entre 9 y 15 UGOS por hectárea. 
Se recomienda realizar pastoreos en primavera y verano, aproximadamente 150 días a partir del mes de noviembre. Para el correcto y simple uso del mallín se aconseja delimitar la superficie con alambrado. 
Por último, la alternativa de realizar una intersiembra con agropiro alargado ha mostrado buenos resultados, esta especie forrajera se adapta bien a las condiciones de salinidad que a veces presentan estos sitios, hay que tener el cuidado de no dejar que se produzca el encañado del agropiro porque esto dificulta el pastoreo ovino.